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Cómo se inventó el romance

  El amor es lo que nos une, y la falta de amor nos separa. Así parecemos entenderlo la mayoría de las personas en la actualidad, pareciéndonos descabellado pensar por ejemplo, en comprometernos o casarnos con una persona sin tener sentimientos de amor por ella. Sin embargo, hubo un tiempo en el que el amor no jugaba el papel fundamental que ahora tiene.   En la antigua Grecia, el consentimiento del matrimonio se otorgaba por el padre de la novia, mientras que a ella no se le permitía tener una opinión propia. Era su padre quien tenía que estar convencido del interés o beneficio que traería la unión de su hija con una familia rica y prestigiosa, o al menos digna. Sin embargo, la capacidad de seducir y convencer a la joven de que era amada podía hacer que aceptara con menor dificultad esta situación, que la dividía entre la simple atracción física y el puro cálculo del interés. Durante la Edad Media, la Iglesia Católica instituyó el sacramento del matrimonio, suponiendo que la bendición

12 amores históricos parte 1

 



¿Qué es el amor? Definir el sentimiento en el que se originan las cosas más maravillosas del universo, incluida la vida en la mayoría de los casos, ha sido una labor titánica que ha dado como resultado cientos de posibles significados, sin que hasta ahora se haya conseguido unificarlos.


De hecho, esa es quizá la magia del amor, pues el sentimiento nunca es el mismo; para cada persona es algo distinto, único y particular. De todos los tipos de amor, sin lugar a dudas es el romántico el que a través de la historia ha acaparado reflectores, protagonizando historias inolvidables tanto en la ficción como en la vida real,  sirviendo de inspiración para crear grandes obras de arte. 


A continuación te mostramos la primera de dos partes, de una lista donde hemos concentrado los más populares amores históricos:


  • Adán y Eva: De acuerdo con la Iglesia Católica y la Biblia, Adán y Eva fueron el primer hombre y la primera mujer en existir. A pesar de ser la primera pareja en la historia, enfrentaron tentaciones y problemas que derivaron en su expulsión del paraíso, de acuerdo con la narrativa que ya todos conocemos, tras haber comido la fruta prohibida y condenar a la humanidad. Sin embargo, de acuerdo con la fe religiosa, de no haber sido por ellos, la especie humana no se habría reproducido hasta ser lo que hoy día conocemos.
  • Cleopatra y Marco Antonio: Esta historia lo tiene todo: pasión, infidelidad, intriga política y muchos apuñalamientos. En la Antigua Roma todo era demasiado complicado, por lo que resumiremos la historia. Cleopatra tuvo un romance con César, hasta que lo apuñalaron dejándolo hecho pedazos. Luego, ella se enamoró de Marco Antonio, de quien su esposa se enteró, pero luego murió. Marco Antonio se casó con otra persona por razones políticas, y Cleopatra se enteró de esto mientras esperaba un hijo suyo, pero lo perdonó. Estalló la guerra en el Imperio, Marco Antonio se puso del lado de Cleopatra, estaba mal informado de que ella había muerto, por lo que se suicidó desesperado. Cleopatra se enteró de esto y también se suicidó, dejándose morder por una cobra venenosa. ¡Vaya final! 
  • Eloísa y Abelardo: Abelardo, un filósofo, y Eloísa, una joven y brillante estudiante, se sumieron en un romance prohibido en el París del siglo XII. La historia cuenta que el filósofo y su alumna huyeron de la ciudad cuando ella quedó embarazada, pero fueron engañados por el tío lujurioso de la alumna para salir de su escondite. El filósofo fue castrado por los compinches de dicho tío malvado, y la joven se vio obligada a entregar a su bebé, y para evitar un mayor caos, tanto ella como el se unieron a la iglesia haciendo votos santos. Sin embargo, la pareja intercambió cartas por el resto de sus vidas, y en un encuentro casual décadas después, declararon su amor eterno el uno por el otro, y aunque nunca se volvieron a encontrar, su amor perduró para siempre. 
  • Enrique VIII y Catalina Parr: Si bien Anne Boleyn es posiblemente la más famosa de las esposas de Enrique VIII, él ordenó que le cortaran la cabeza con un hacha grande, y este evento eclipsa cualquier romance que su relación pueda haber implicado. Catalina Parr fue la última esposa de Enrique VIII, a quien sobrevivió poco tiempo. Cuando Enrique se casó con ella era un hombre viejo, con achaques, por lo que Catalina fue más una enfermera que una esposa. Mujer inteligente, ejerció un importante papel en la corte como regente y como mediadora entre su esposo y sus hijas, a las que consiguió volver a legitimar. Casada dos veces antes de contraer matrimonio con el rey, tras su tercera viudedad, se casó con un antiguo amor, durando muy poco su felicidad, ya que su nuevo consorte falleció poco tiempo después. 
  • Shah Jahan y Mumtaz Mahal: Aunque es posible que la sociedad occidental no los tenga presentes, Shah Jahan y Mumtaz Mahal son una de las parejas más famosas de la historia, por su vertiginoso romance vertiginoso. En 1607, el joven príncipe Jahan deambulaba por un mercado cuando vio por primera vez a la hija de una familia noble, Mumtaz Mahal, y enamorándose instantáneamente. Estuvieron comprometidos durante cinco años y se casaron en 1612. La pareja real era muy querida por la gente del Imperio Mughal. 24 años y 14 hijos después de su unión, Mumtaz murió, y Jahan ordenó guardar dos años de luto, y se hizo el Taj Mahal, una de las siete maravillas del mundo, construido en su honor.
  • Napoleón y Josefina: El emperador y la emperatriz de Francia a principios del siglo XIX, sostuvieron al principio de su relación un romance feroz, con un lujurioso Napoleón escribiendo cartas a su amada, compuestas de poesía como, "Me despierto lleno de ti. Tu imagen y el recuerdo de los placeres embriagadores de anoche no dan descanso a mis sentidos ". Sin embargo, mientras Napoleón estaba conquistando Italia, Josefina inició una aventura con un apuesto lugarteniente; Hipólito. Es comprensible que Napoleón se enojara cuando se enteró del asunto, pidiendo la justificada separación. No obstante, incluso después de que se divorciaron, Napoleón insistió en que Josefina conservara el título de Emperatriz de Francia, diciendo: "Es mi voluntad que conserve el rango y el título de Emperatriz, y especialmente que nunca dude de mis sentimientos, y que alguna vez me abrace. como su mejor y más querida amiga ". ¡Tenemos tanto que aprender de Napoleón! 
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