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Cómo se inventó el romance

  El amor es lo que nos une, y la falta de amor nos separa. Así parecemos entenderlo la mayoría de las personas en la actualidad, pareciéndonos descabellado pensar por ejemplo, en comprometernos o casarnos con una persona sin tener sentimientos de amor por ella. Sin embargo, hubo un tiempo en el que el amor no jugaba el papel fundamental que ahora tiene.   En la antigua Grecia, el consentimiento del matrimonio se otorgaba por el padre de la novia, mientras que a ella no se le permitía tener una opinión propia. Era su padre quien tenía que estar convencido del interés o beneficio que traería la unión de su hija con una familia rica y prestigiosa, o al menos digna. Sin embargo, la capacidad de seducir y convencer a la joven de que era amada podía hacer que aceptara con menor dificultad esta situación, que la dividía entre la simple atracción física y el puro cálculo del interés. Durante la Edad Media, la Iglesia Católica instituyó el sacramento del matrimonio, suponiendo que la bendición

El Globo Negro (Cuento)

Un niño negro contemplaba extasiado al vendedor de globos en la feria del pueblo. El pueblo era pequeño y el vendedor había llegado pocos días atrás, por lo tanto no era una persona conocida.

En pocos días la gente se dio cuenta de que era un excelente vendedor ya que usaba una técnica muy singular que lograba captar la atención de niños y grandes. En un momento soltó un globo rojo y toda la gente, especialmente los potenciales, pequeños clientes, miraron como el globo remontaba vuelo hacia el cielo.

Luego soltó un globo azul, después uno verde, después uno amarillo, uno blanco...

Todos ellos remontaron vuelo al igual que el globo rojo...

El niño negro, sin embargo, miraba fijamente sin desviar su atención, un globo negro que aún sostenía el vendedor en su mano.

Finalmente decidió acercarse y le preguntó al vendedor: Señor, si soltara usted el globo negro. ¿Subiría tan alto como los demás?

El vendedor sonrió comprensivamente al niño, soltó el cordel con que tenía sujeto el globo negro y, mientras éste se elevaba hacia lo alto, dijo: No es el color lo que hace subir, hijo. Es lo que hay adentro.

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