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El Día de las Madres no es el mismo en todo el mundo

  Durante un día entero, cada año llenamos de amor, regalos y palabras afectuosas a quienes nos dieron la vida. En el Día de las Madres, ellas reciben por decenas flores, sorpresas, comidas, regalos y por supuesto, globos, como detalles que hijos y otros familiares les entregan para festejarlas.   Pero, ¿cómo y dónde empezó esta tradición? Todo se le atribuye a Anna Jarvis, quien en 1905 decidió dedicar un día a su madre y a las madres de todo el mundo, logrando instaurarlo en 1914. Contrario a lo que parece en la actualidad, su intención estaba lejos de tener fines comerciales, tan así que una vez que la celebración se extendió y se popularizó Jarvis se llenó de disgusto, justamente porque el tema se estaba desviando de su idea original.   Pronto, las personas en los países occidentales adoptaron con alegría la nueva tradición, adaptándola a sus diversas culturas. Fueron principalmente los países occidentales los que adoptaron la nueva tradición, y la fueron adaptando a sus diversas c

El Felpudo, el Globo y el Juguetón

Cada domingo en la tarde, se llenaba de gente la plazuela de una ciudad, en un país muy lejano. Algunos niños acompañados de sus padres jugaban alegremente saltando y corriendo; otros en bicicleta o comiendo alguna golosina. Juan, quien vendía globos de diferentes colores, dibujos y tamaños, causaba la atención de grandes y pequeños propiciando un gran espectáculo, creando en los pequeños, que aún estando de la mano o en los brazos de sus padres, una alegría que los llegaba a obligar estirar sus manitos para jalar los globos (pero solo algunos niños lograban que sus padres se los compraran).

En medio de toda la gente apareció Felpudo, que era un perrito muy inquieto y a pesar de no tener dueño, tenía muchos amigos, los que le daban de comer o a veces un rincón en sus casas para que duerma. Al ver los globos se emocionó tanto que se desesperó y se lanzó sobre ellos, a lo que Juan, el vendedor de globos, reaccionando con gran cólera le dijo al perrito:

-¡fuera, vete de aquí !


Felpudo muy enojado quiso vengarse de Juan y se fue a buscar a sus amigos: la gallina, la hormiga, el caracol, el gato, el conejo. Felpudo y sus amiguitos regresaron a la plazuela haciendo mucha bulla reclamando por haber maltratado a su amigo. Felpudo a gran voz reclamó:

-¡tú me gritaste!

…y Juan dijo:

-Pero tú querías quitarme los globos y yo me gano la vida vendiéndolos y pudiste romperlos.
Felpudo con voz baja y muy triste, dándose cuenta de lo que había hecho dijo:

-Yo solo quería uno globo para jugar. Discúlpame, no tuve la intención de romperlos ni de quedarme con lo que no es mío. La próxima vez preguntaré si puedo tener las cosas y así evitaré una confusión.

Los globos y el perrito felpudo el juguetón


Se miraron sonriendo y Juan conmovido le obsequió un globito muy lindo y de muchos colores para que felpudo juegue con él. A partir de ese día Juan le regala a Felpudo un globito todos los días de diferentes colores y Felpudo le ayuda a que más niños se acerquen a él y le compren. Ahora son buenos amigos.

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