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Tradiciones extrañas de celebración de cumpleaños

En México nos encanta la fiesta, irónicamente se trata de un tema que nos tomamos muy en serio. 
Nadie celebra en el mundo como lo hacen los mexicanos y nos esforzamos en demostrarlo en cada celebración.
En las fiestas de cumpleaños rompemos nuestras mundialmente famosas piñatas, nos lanzamos al suelo para recolectar la mayor cantidad de dulces posible, compartimos pastel y comida con todos nuestros invitados y bailamos hasta el amanecer. 
Sin duda nuestras tradiciones son las mejores, pero no son las únicas. Alrededor del mundo existen formas de celebrar muy interesantes y otras un tanto extrañas.
En Irlanda se acostumbra a tomar a los pequeños cumpleañeros de los pies, voltearlos boca abajo y darles pequeños golpes en su cabeza contra el suelo por cada año cumplido. Junto a esta tradición, la de embarrar de pastel al cumpleañero no suena tan cruel, ¿cierto? 
Sin importar cuántos sean los años que cumplas, en Jamaica te llenarán de harina el día de tu cumpleaños. Parece divertido, aunque …

El Felpudo, el Globo y el Juguetón

Cada domingo en la tarde, se llenaba de gente la plazuela de una ciudad, en un país muy lejano. Algunos niños acompañados de sus padres jugaban alegremente saltando y corriendo; otros en bicicleta o comiendo alguna golosina. Juan, quien vendía globos de diferentes colores, dibujos y tamaños, causaba la atención de grandes y pequeños propiciando un gran espectáculo, creando en los pequeños, que aún estando de la mano o en los brazos de sus padres, una alegría que los llegaba a obligar estirar sus manitos para jalar los globos (pero solo algunos niños lograban que sus padres se los compraran).

En medio de toda la gente apareció Felpudo, que era un perrito muy inquieto y a pesar de no tener dueño, tenía muchos amigos, los que le daban de comer o a veces un rincón en sus casas para que duerma. Al ver los globos se emocionó tanto que se desesperó y se lanzó sobre ellos, a lo que Juan, el vendedor de globos, reaccionando con gran cólera le dijo al perrito:

-¡fuera, vete de aquí !


Felpudo muy enojado quiso vengarse de Juan y se fue a buscar a sus amigos: la gallina, la hormiga, el caracol, el gato, el conejo. Felpudo y sus amiguitos regresaron a la plazuela haciendo mucha bulla reclamando por haber maltratado a su amigo. Felpudo a gran voz reclamó:

-¡tú me gritaste!

…y Juan dijo:

-Pero tú querías quitarme los globos y yo me gano la vida vendiéndolos y pudiste romperlos.
Felpudo con voz baja y muy triste, dándose cuenta de lo que había hecho dijo:

-Yo solo quería uno globo para jugar. Discúlpame, no tuve la intención de romperlos ni de quedarme con lo que no es mío. La próxima vez preguntaré si puedo tener las cosas y así evitaré una confusión.

Los globos y el perrito felpudo el juguetón


Se miraron sonriendo y Juan conmovido le obsequió un globito muy lindo y de muchos colores para que felpudo juegue con él. A partir de ese día Juan le regala a Felpudo un globito todos los días de diferentes colores y Felpudo le ayuda a que más niños se acerquen a él y le compren. Ahora son buenos amigos.

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