Ir al contenido principal

Destacados

Cómo se inventó el romance

  El amor es lo que nos une, y la falta de amor nos separa. Así parecemos entenderlo la mayoría de las personas en la actualidad, pareciéndonos descabellado pensar por ejemplo, en comprometernos o casarnos con una persona sin tener sentimientos de amor por ella. Sin embargo, hubo un tiempo en el que el amor no jugaba el papel fundamental que ahora tiene.   En la antigua Grecia, el consentimiento del matrimonio se otorgaba por el padre de la novia, mientras que a ella no se le permitía tener una opinión propia. Era su padre quien tenía que estar convencido del interés o beneficio que traería la unión de su hija con una familia rica y prestigiosa, o al menos digna. Sin embargo, la capacidad de seducir y convencer a la joven de que era amada podía hacer que aceptara con menor dificultad esta situación, que la dividía entre la simple atracción física y el puro cálculo del interés. Durante la Edad Media, la Iglesia Católica instituyó el sacramento del matrimonio, suponiendo que la bendición

Actividades con globos

 Adivina cuál es tu globo, con los ojos cerrados
Para este juego hacen falta globos de formas diferentes (redondos, alargados, en forma de corazón…). Los jugadores tienen que mirar, sin tocar, todos los globos y elegir uno. Después, tumbados en el suelo con los ojos cerrados, un adulto les pasará uno a uno los globos y deben reconocer el suyo solo palpándolo.
Carrera de canguros
Se establece un punto de salida y una meta. Los niños se ponen en el punto de salida sujetando un globo entre las rodillas. No se trata de llegar el primero, sino de alcanzar la meta sin que se caiga el globo. Para lograrlo, el único sistema es desplazarse dando grandes saltos.
Tenis de mesa con globos y soplando
Soplando muy suavemente para poder controlar el globo, cada pareja debe evitar (como en una partida de ping-pong) que la pelota se salga de su campo y lanzarla al de los contrarios con la malvada intención de que ellos no puedan devolverla. Si se quiere complicar más, se puede jugar con dos globos.
Hay que obedecer al semáforo
Uno de los niños da órdenes a los demás usando tres globos de diferente color: naranja, verde y rojo. Si levanta el primero, los otros deben moverse a cámara lenta; si agita el verde, tendrán que bailar; si saca el rojo, quedarse quietos como una estatua; si cruza el rojo y el verde, andar a gatas, y si mezcla el verde y el naranja, saltar con los pies juntos.

Comentarios