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Ideas de decoración para revelación de género

  Emotivo, original, diferente, organizado, preciso y simplemente inolvidable: así debe ser el evento de revelación de género para dar a conocer a tus familiares y amigos si tu bebé será niño o niña.   Sabemos que las revelaciones en las que los futuros papás muestran pequeños calcetines o entregan a los asistentes pequeños detalles sorpresa de color rosa o azul, de acuerdo con el género del bebé, están llenas de amor e ilusión por la próxima paternidad, pero, ¿Te imaginas sumarle a todo ese amor, la creatividad y la imaginación para organizar un evento fuera de lo común, que se quede grabado para siempre en la memoria de tus seres queridos? ¡Hazlo realidad con ayuda de globos! La presencia de globos en un festejo inmediatamente nos transmite emociones de alegría, dinamismo, energía y ganas de compartir la música, el baile y la comida con los demás invitados. Especialmente, una reunión de revelación de género es momento de deleite, pues es cuando nuestros seres más queridos se enterará

¿Te has preguntado con que inflamos los globos que flotan?

El helio es más ligero que el aire y a diferencia del hidrógeno no es inflamable, siendo además su poder ascensional un 8% menor que la de éste, por lo que se emplea como gas de relleno en globos y zepelines publicitarios, de investigación atmosférica e incluso para realizar reconocimientos militares.


Debido a que el helio es más ligero que el aire, los dirigibles y globos son inflados con este gas para elevarlos. Mientras que el hidrógeno experimenta una fuerza de empuje aproximadamente un 7% mayor, el helio tiene la ventaja de no ser inflamable (además de ser retardante del fuego). En la industria espacial, se utiliza como un medio de llenado para desplazar a los combustibles y oxidantes en los tanques de almacenamiento, y para condensar el hidrógeno y el oxígeno a fin de producir combustible para cohetes. También se utiliza para depurar el combustible y el oxidante de los equipos de apoyo en tierra antes del lanzamiento, así como para pre-enfriar el hidrógeno líquido en vehículos espaciales. Por ejemplo, el propulsor del Saturno V utilizado en el Programa Apolo necesitó cerca de 370.000 m³ de helio para poner en marcha el cohete.

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