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Tradiciones extrañas de celebración de cumpleaños

En México nos encanta la fiesta, irónicamente se trata de un tema que nos tomamos muy en serio. 
Nadie celebra en el mundo como lo hacen los mexicanos y nos esforzamos en demostrarlo en cada celebración.
En las fiestas de cumpleaños rompemos nuestras mundialmente famosas piñatas, nos lanzamos al suelo para recolectar la mayor cantidad de dulces posible, compartimos pastel y comida con todos nuestros invitados y bailamos hasta el amanecer. 
Sin duda nuestras tradiciones son las mejores, pero no son las únicas. Alrededor del mundo existen formas de celebrar muy interesantes y otras un tanto extrañas.
En Irlanda se acostumbra a tomar a los pequeños cumpleañeros de los pies, voltearlos boca abajo y darles pequeños golpes en su cabeza contra el suelo por cada año cumplido. Junto a esta tradición, la de embarrar de pastel al cumpleañero no suena tan cruel, ¿cierto? 
Sin importar cuántos sean los años que cumplas, en Jamaica te llenarán de harina el día de tu cumpleaños. Parece divertido, aunque …

¿Te has preguntado con que inflamos los globos que flotan?

El helio es más ligero que el aire y a diferencia del hidrógeno no es inflamable, siendo además su poder ascensional un 8% menor que la de éste, por lo que se emplea como gas de relleno en globos y zepelines publicitarios, de investigación atmosférica e incluso para realizar reconocimientos militares.


Debido a que el helio es más ligero que el aire, los dirigibles y globos son inflados con este gas para elevarlos. Mientras que el hidrógeno experimenta una fuerza de empuje aproximadamente un 7% mayor, el helio tiene la ventaja de no ser inflamable (además de ser retardante del fuego). En la industria espacial, se utiliza como un medio de llenado para desplazar a los combustibles y oxidantes en los tanques de almacenamiento, y para condensar el hidrógeno y el oxígeno a fin de producir combustible para cohetes. También se utiliza para depurar el combustible y el oxidante de los equipos de apoyo en tierra antes del lanzamiento, así como para pre-enfriar el hidrógeno líquido en vehículos espaciales. Por ejemplo, el propulsor del Saturno V utilizado en el Programa Apolo necesitó cerca de 370.000 m³ de helio para poner en marcha el cohete.

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