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Conoce las celebraciones que hay en septiembre en México

  Durante septiembre, todo México se pinta de verde, blanco y rojo. Los colores de la bandera son una forma de mostrar el orgullo de ser mexicanos y su presencia en guirnaldas, serpentinas, globos, e incluso en creativos platillos y decoraciones de oficinas y del hogar, son el distintivo que nos indica que ha llegado el mes de la patria. Para turistas y locales, caminar por las calles de prácticamente cualquier pueblo o ciudad de este país durante septiembre es todo un festival, lleno de calles, tiendas, plazas escuelas y centros comerciales vestidos con motivos patrióticos.  No pueden faltar los vendedores ambulantes que durante esta temporada ofrecen banderas de todos los tamaños posibles; desde una ventosa para el auto hasta enormes representaciones del lábaro patrio que bien podría montarse en el asta bandera de una escuela.  Todo este espectáculo visual tiene su razón de ser, principalmente, en la conmemoración del 16 de septiembre, Día de la Independencia de México, que tradicion

¿Te has preguntado con que inflamos los globos que flotan?

El helio es más ligero que el aire y a diferencia del hidrógeno no es inflamable, siendo además su poder ascensional un 8% menor que la de éste, por lo que se emplea como gas de relleno en globos y zepelines publicitarios, de investigación atmosférica e incluso para realizar reconocimientos militares.


Debido a que el helio es más ligero que el aire, los dirigibles y globos son inflados con este gas para elevarlos. Mientras que el hidrógeno experimenta una fuerza de empuje aproximadamente un 7% mayor, el helio tiene la ventaja de no ser inflamable (además de ser retardante del fuego). En la industria espacial, se utiliza como un medio de llenado para desplazar a los combustibles y oxidantes en los tanques de almacenamiento, y para condensar el hidrógeno y el oxígeno a fin de producir combustible para cohetes. También se utiliza para depurar el combustible y el oxidante de los equipos de apoyo en tierra antes del lanzamiento, así como para pre-enfriar el hidrógeno líquido en vehículos espaciales. Por ejemplo, el propulsor del Saturno V utilizado en el Programa Apolo necesitó cerca de 370.000 m³ de helio para poner en marcha el cohete.

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