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El Día de las Madres no es el mismo en todo el mundo

  Durante un día entero, cada año llenamos de amor, regalos y palabras afectuosas a quienes nos dieron la vida. En el Día de las Madres, ellas reciben por decenas flores, sorpresas, comidas, regalos y por supuesto, globos, como detalles que hijos y otros familiares les entregan para festejarlas.   Pero, ¿cómo y dónde empezó esta tradición? Todo se le atribuye a Anna Jarvis, quien en 1905 decidió dedicar un día a su madre y a las madres de todo el mundo, logrando instaurarlo en 1914. Contrario a lo que parece en la actualidad, su intención estaba lejos de tener fines comerciales, tan así que una vez que la celebración se extendió y se popularizó Jarvis se llenó de disgusto, justamente porque el tema se estaba desviando de su idea original.   Pronto, las personas en los países occidentales adoptaron con alegría la nueva tradición, adaptándola a sus diversas culturas. Fueron principalmente los países occidentales los que adoptaron la nueva tradición, y la fueron adaptando a sus diversas c

¿Te has preguntado con que inflamos los globos que flotan?

El helio es más ligero que el aire y a diferencia del hidrógeno no es inflamable, siendo además su poder ascensional un 8% menor que la de éste, por lo que se emplea como gas de relleno en globos y zepelines publicitarios, de investigación atmosférica e incluso para realizar reconocimientos militares.


Debido a que el helio es más ligero que el aire, los dirigibles y globos son inflados con este gas para elevarlos. Mientras que el hidrógeno experimenta una fuerza de empuje aproximadamente un 7% mayor, el helio tiene la ventaja de no ser inflamable (además de ser retardante del fuego). En la industria espacial, se utiliza como un medio de llenado para desplazar a los combustibles y oxidantes en los tanques de almacenamiento, y para condensar el hidrógeno y el oxígeno a fin de producir combustible para cohetes. También se utiliza para depurar el combustible y el oxidante de los equipos de apoyo en tierra antes del lanzamiento, así como para pre-enfriar el hidrógeno líquido en vehículos espaciales. Por ejemplo, el propulsor del Saturno V utilizado en el Programa Apolo necesitó cerca de 370.000 m³ de helio para poner en marcha el cohete.

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